Una noche loca, loca, loca con Chico Trujillo

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 7 de julio de 2015. Con un concierto sorpresa, la banda chilena Chico Trujillo se despidió de nuestro país este martes por la noche dejando a su audiencia loca de emoción en la Pulquería de Los Insurgentes.

En punto de las diez de la noche, la planta baja de la pulquería estaba ya repleta, esperando a que Chico Trujillo empezara a tocar desde el primer piso. Un joven con traje y sin corbata, estaba emocionado porque no pudo escucharlo el sábado anterior en el salón Los Ángeles.

Cinco minutos antes, era casi imposible llegar al frente. Todos querían ver a la banda de cerca, aunque esto fuera demasiado incómodo para nuestro cuello que debía mantenerse levantado a casi sesenta grados, posición que resultaba incómoda para poder disfrutarlo desde el frente. Sin embargo, ahí estábamos.

Por ahí me topé a Ali Gua Gua y a Diana la Porno Terrorista que se encontraban bajo del escenario, junto a los baños, pero desde ahí no era posible ver a la banda Chico Trujillo, así que mejor se deslizaron entre la muchedumbre y se fueron al primer piso, al lado contrario del escenario.

Aldo Asenjo, el ‘Macha’, vocalista de Chico Trujillo apareció y toda la multitud gritaba al verlo salir con sombrero, lentes oscuros, sin barba y cantando: Polluelo, polluelo de la vida/no me hagas sentir que estás tan vivo/la vida es larga, larga, larga/te pasan cosas que no te han dicho… Ojalá que así hubiera sido toda la noche: larga, larga, larga.

Las chicas comenzaron a bailar. El ambiente estaba frío. Todos trataban de disfrutar el pequeño espacio. Una chica desde la parte intermedia de la “pista” levantaba una gran bandera chilena a sus espaldas, orgullosa. ¿Qué le pasa, qué le pasa a mi camión? es la siguiente cumbia que comienza a cantar la banda y a calentar el ambiente.

Pero pasados los primeros quince minutos, comenzaba la cumbia de ‘Gran pecador’ que todos corearon. Una bola de pecadoras y pecadores entonaban: Oooo hue oooo hue oooooh hueooooooo… que más bien parecía una porra de estadio de futbol. Pero los pecadores y pecadoras comenzaron a armar el gran slam aventándose de atrás hacia delante.

La melodía de la flauta que introdujo la canción, fue coreada por todos. Ya nadie se detuvo: el slam y los coros fueron uno. Todos sudaban y no podías salir de ahí para comprar una cerveza. Lo mejor fue seguir disfrutando desde enfrente la música de Chico Trujillo.

No puedo cambiar el objetivo de la cámara. Una linda chica, me ve en problemas y me ayuda con la grabadora. Nos hacemos a un lado y todos comienzan a cantar muy inspirados: ¡Gran pecador!/¡Gran pecador!/¡con las solteras!/¡vuelve a pecar!/¡vas a pagarla completa!… Adelante, atrás, adelante, atrás. Todos saltan empujan y es inevitable aventarlos para que no nos hagan caer.

A ritmo de batucada, la banda presentó la canción La fiesta de San Benito que volvió a contagiarnos de baile. El Macha se acercó al barandal que no le permite moverse demasiado. Incómodo, regresa al lugar de antes y que es fatalmente terrible para tomar fotos.

La segunda parte del concierto comenzó con una serie de arreglos para guitarra clásica de la rola de Santana y Billie Jean de Michael Jackso. La virtuosidad del guitarrista fue admirable, además que sirvió para relajar un poco el ambiente fiestero.

Una morra delgada me empezó a cotorrear. Muy sonriente me invitaba a bailar. Cuando ella veía mi grabadora, se la llevaba a su boca como si fuera un botella de alcohol. Se veía muy graciosa haciendo eso. Me hizo que les tomara una foto a sus dos compañeras: “¿Ya tomaste una foto a las guapas?” –me dice. Se juntan y disparo dos veces.

En tal momento, la banda Chico Trujillo disparó al corazón y entonces la emoción confirmaba el sentimiento del público. En una voz, todos se volvieron “locas”: Loca, loca, loca/te volviste loca y disparaste frente a mí… Se oyeron los dolidos, los ausentes de amores, tal vez por eso llegamos a escucharlo.

Entramos a la parte final del evento. Chico Trujillo interpretó ‘El Orangután’. Las morras de enfrente bailaron imitando a este animalito. Estaban divertidas. Todo el mundo lo estaba. El calor era insoportable. Todos sudábamos. La misma chica me dice: “¡Ay! ¡Qué asco! Todos están sudados ¡Qué asco!” y se sacude su blusa negra del cuerpo y ríe interminablemente.

Yo me lancé a la barra por una cerveza. Es imposible salir pero hice el esfuerzo y lo logro. En la barra, una pareja de chilenos están más que cachondos. El chico le besa el cuello, mientras ella le ofrece la espalda. Chico Trujillo disparó un bolerito perfecto para la ocasión.

El cachondeo duró los mismos cuatro minutos que duró la canción. A la pareja no le importaba tocarse frente a nosotros. El coro público los arropa. La pareja se movía y contoneaba suavemente. Cerraban los ojos, sus manos se buscaban así como sus propios sexos.

La banda Chico Trujillo se despide. Durante el concierto ‘El Macha? no habló entre canciones. Extraño para un cantante que goza de una relativa popularidad acá en México. La noche estuvo loca, loca, loca. Apuntó bien la banda chilena en esta noche. Gozamos, sudamos, cantamos, bailamos y es muy seguro que todos le hayan dado las gracias por esta noche de cumbia, merenge y bolero que ofreció por cerca de dos horas.

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