Una ventana y una nube. La experiencia de PRAS 4: espacio de cultura y cafebrería

Por Alejandro Reyes Juárez

El sol sale al oriente. Ixtapaluca se encuentra en el oriente del Estado de México; es una puerta de entrada a la Región de los volcanes: el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, los cuales con su majestuosidad embellecen el horizonte. Este municipio cuenta con un gran legado histórico y cultural construido desde la época mesoamericana; históricamente ha sido un espacio no sólo de tránsito, sino de contacto e intercambio que ha configurado una sociedad intercultural que en las últimas décadas se ha nutrido de la población proveniente de varias entidades federativas, sumando hoy más de medio millón de habitantes; su desarrollo, en cierto sentido, ha sido en los márgenes de una metrópoli como la Ciudad de México, así como de las administraciones estatales del Estado de México; las inequidades han sido permanentes, las cuales se expresan en oportunidades sociales desiguales entre los grupos de población que habitan aquí.

La infraestructura cultural del municipio es pobre, comparada con el tamaño de la población, el legado histórico y cultural que se tiene, así como las expresiones artísticas que se manifiestan entre sus habitantes: una casa de cultura municipal y unos cuantos centros culturales en algunas de las colonias de la demarcación, una galería en el kiosco municipal, nueve bibliotecas públicas y un museo, dan cuenta de ello.

Ante el olvido que ha experimentado en gran medida la cultura y el arte en Ixtapaluca por parte de las autoridades municipales, estatales y federales, como reflejo de una visión miope que no ha logrado ver su posible contribución al desarrollo social, se han construido algunas experiencias de organización ciudadana y emprendimientos independientes que han tomado como bandera el arte y la cultura, porque identifican su relevancia social o se constituyen como una manera de atender una necesidad, de preservar el legado cultural de la zona o de difundir las propias expresiones culturales y artísticas de los colectivos que las integran. Sin embargo, precisamente por los pocos apoyos con los que cuentan, su continuidad se dificulta y mantenerse como una opción cultural y de esparcimiento se convierte en una resistencia.

PRAS 4. Espacio de Cultura y Cafebrería, es una de estas experiencias y apuestas por el arte y la cultura que comienza sus actividades en febrero de 2017, con el propósito de constituirse en un espacio que ofrezca alternativas culturales a la población de Ixtapaluca y una opción para que artistas de la región expongan los productos de su quehacer. Para esto, se contempló en su diseño, además de la cafetería, una galería de arte, un foro para presentaciones artísticas, literarias y educativas, el desarrollo de talleres, proyecciones de películas, así como libros a la venta y para su lectura. Era como abrir una ventana para quien quisiera asomarse a ella, para contemplar otros horizontes y, al abrirla, darse cuenta de que ahí, en el cielo, una nube es la esperanza de lluvia sobre tierra árida.

Detrás de esta propuesta está un trabajo de gestión cultural que, por un lado -a partir del tejido de redes con artistas y otros gestores culturales de la zona, así como de otras, como de la región de los volcanes, Nezahualcóyotl, Texcoco y la Ciudad de México- gestiona eventos culturales y artísticos diversos, además de una oferta de formación artística, cultural y educativa. Por otro lado, una perspectiva de trabajo que parte de la comprensión de que la gestión cultural, además de ser un proceso de producción y administración de espacios, ante todo debe cimentar su trabajo en la generación de políticas culturales para que la cultura se fortalezca, como base para la organización comunitaria, porque, más que gestar lo que aún no existe, se busca recuperar lo existente, lo pone en valor y potencia de manera creativa e interviene en la reformulación colectiva de la cultura a la que se pertenece.

El proceso no ha sido fácil. Por el contrario, han sido múltiples los retos que se han enfrentado en estos cuatro años de existencia y tienen que ver, entre otros aspectos, con lograr un mayor acercamiento con la población de Ixtapaluca; crear público, es decir, lograr que más personas se interesen en las expresiones artísticas y culturales; contribuir de mayor manera a la integración de la comunidad artística y cultural del municipio, así como
construir una red más amplia con otras zonas y regiones del país para que más artistas y colectivos culturales vean en PRAS 4 y en Ixtapaluca una opción atractiva para compartir su trabajo. Lo anterior, además de solventar los gastos que implica mantener funcionando el establecimiento.

Fue el artista plástico Julio Huertas, de Ciudad Nezahualcóyotl, quien solidario con el proyecto, inauguró la galería con una muestra de su obra, con la exposición titulada Barrera de sol. Lo acompañó en el evento Carlos Díaz, músico de Chalco, y su proyecto Trovohemia. Así, con la presencia de gestores culturales y algunos miembros de la comunidad cultural desde esa tarde del sábado 17 de febrero la actividad no se ha detenido.

A lo largo de este tiempo han sido muchos artistas quienes se han solidarizado con PRAS 4, quienes se han acercado para buscar una oportunidad para exponer o presentarse y quienes han aceptado compartir, en este espacio, su trabajo a pesar de lo distante y complicado que puede resultarles. Son muestra de lo realizado las presentaciones de músicos como Francisco Natera, Patricia Piñón, Guillermo Phillips; Carlos Arellano, Gerardo Enciso o Leticia Servín; artistas plásticos como el mismo Julio Huertas, Martín Cuaya, Hetro o fotógrafos como Jesús Villaseca o los colectivos Galería Entre Ríos, Díaz de Luna, Manos de Fuego; presentaciones editoriales como las de Eterno Femenino, Tinta Nueva, Eduardo Cerecedo, Esteban Ascencio, Primo Mendoza, Ricardo Echavárri y Sergio Mondragón; presentación de obras de teatro, películas, conciertos de música de cámara, presentaciones de danza, así como los diversos talleres que se ha realizado como el de pintura, los de música, los de dibujo y reciclado, el de lectura y escritura y los de poesía; o los recientes de huertos urbanos, panadería o meditación. Además, se ha participado en movimientos globales como El Día Mundial del Arte.

La organización de casi 200 eventos artísticos y culturales en estos cuatro años da cuenta de una ardua labor. No hay manera de medir el impacto que se ha tenido. Pero, sin duda no ha sido suficiente. Los retos siguen vigentes: consolidar el proyecto y hacer de este espacio un lugar relevante para la cultura de Ixtapaluca, donde dialoguen artistas, colectivos culturales y un público cada vez más amplio, contribuyendo con ello al fortalecimiento de la comunidad, porque el arte y la cultura son un derecho que, si el Estado y sus distintos niveles de gobierno no garantizan, espacios como éste pretenden insistir en ello. Quizá, algún día sean reconocidas la importancia del arte y la cultura, e impulsados como aspectos centrales en la formación de los seres humanos y de mejores ciudadanos.

Epílogo: El 2020 y este 2021 han sido años. complicados en muchos sentidos. Las medidas drásticas de confinamiento y distanciamiento social provocaron, entre otras situaciones, el cierre de negocios y espacios de encuentro social. Entre estos, los espacios culturales: PRAS 4 no fue la excepción. Los meses fueron planteando la interrogante de continuar o no. Y, de hacerlo ¿en qué condiciones? Se tomó la decisión de seguir apostando por el proyecto, lo que significó, en cierta medida, un nuevo comienzo. Se buscó un espacio más amplio (en la calle de progreso 23, a media cuadra del Kiosco municipal) y, aún en medio de la pandemia de manera paulatina programar algunos eventos usando las redes sociales para transmitirlos. Así, replantearse los retos identificados es parte de este momento y continuar poco a poco con un nuevo impulso.

Ilustración Orlando Canseco
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