Wirradicals: el nuevo sonido de nuestros ancestros

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 5 de marzo de 2015. La ceremonia del sábado 28 de febrero comenzó tres horas después de lo anunciado en La Burra Blanca. El calor nos hacia sudar más no la música que abrió el momento. Esta vez, sólo esperábamos a Wirradicals.

Todo estaba listo y en el lugar, entre la muchedumbre y la reciente noche, una flauta de barro comenzó a sonar acompañada de una guitarra clara y minimalistas. Una voz gutural que imitaba los cantos del trance de los verdaderos chamanes wirrárikas. La batería a ritmo de danza prehispánica, iniciaba el rito, la ceremonia.

“Dedicamos la ceremonia del día de hoy para todos aquellos que siguen en la lucha; para las voces sordas. Dedicamos esta ceremonia de música para nuestros amigos de la sierra, para toda la gente de las comunidades, nuestros hermanos en diferentes tiempos, para todos nuestros muertos” – grita casi en éxtasis Luis, el vocalista que se lleva de nuevo la flauta de barro para terminar esta introducción y comenzar con una pieza llena de son de mariachi, llena de suf.

‘Algún día’ es una pieza que mezcla más visiblemente el suf con reminicencias prehispánica: silbato de ruido blanco y voces guturales van interviniendo la pieza, mientras Oscar al requinto, nos brinda unos buenos riffs.

“Ora si que se arme la lucha. ¡Qué se arme la danza chichimeca de aquel lado!” – incita Luis y al comenzar ‘Serpiente’ toda la gente de enfrente del escenario comienza su guerra florida. Algunos resbalan y caen por la cerveza que moja el piso y todos, o casi todos, se abalanzan contra los desafortunados que caen en la danza-batalla.

‘Subversivo’ es otro tema “rapidito” que vuelve a enloquecer a la tribu “chichimeca”. La pieza es una especie de son, de huapango. “¡No mames! ¡Qué desmadre chingón!” – comenta nuevamente Luis y dedica la pieza ‘Blanca sombra’, una pieza tranquila, a los familiares enfermos.

Wirradicals es una gran banda que mezcla el surf con la música tradicional mexicana: son de mariachi, huapango y música prehispánica. Su sonido es una propuesta fresca, de raíces, de búsqueda, de conciencia. Una propuesta honesta que en vivo vale la pena escuchar.

‘Fusión-ficción’ y ‘El último mariachi’ fueron las últimas piezas de esta ceremonia. Una ceremonia que sinceramente volveríamos acudir. Una ceremonia que nos regresa a la tierra de donde venimos. Una ceremonia que nos permite encontrar nuestros sonidos interiores ante un mundo salvaje que nos intenta marginar con su modernidad apabullante. No cabe duda que Wirradicals es el nuevo sonido de nuestros ancestros.

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