Zaira Franco: una tromba musical

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. Ciudad de México, 18 de agosto de 2017. El Centro Cultural Macario Matus se vio engalanado por la presencia de la cantante mexicana Zaira Franco este viernes de chubasco, de tromba citadina que no la pudo detener para presentar su primer disco llamado “Tumbalá”; prácticamente, un concierto íntimo y de alto nivel.

Un sonido grave del sintetizador abrió la noche. Somos en realidad pocos. Se esperaban más pero la broma de Tláloc no dejó que más personas llegaran al centro de la Unidad Tlatelolco. O eso queremos pensar. Zaira Franco estaba lista con sus botas negras y sus pantorrillas se asomaban desnudas por el pequeño espacio que dejaba su larga falda amarilla con círculos negros y que remataba con una blusa azul casi eléctrico.

Zaira inició con el tema “Corazón Abierto”, un tema del compositor Rodrigo Guzmán Vallejo. Los acordes del sintetizador de Mario Patrón se deslizan por el teclado, luego comenzó el son al compás del cajón peruano de Aarón Delgadillo. Zaira hace volar su voz, como las dos plumas que le cuelgan en cada uno de sus oídos.

Su voz de mezzo, aterciopelada, bien timbrada, canta: Llevo años en vela y no despierto todavía/sólo cuento las horas para verte niña mía/soy una ave perdida, voy volando contra el viento/tengo una ala herida y el corazón ni lo siento/el corazón ni lo siento/corazón que viene abierto./Si tú quieres, yo aquí estoy/cuando busques no me voy/si tú quieres, te daré la libertad, ¡tómala!/Si no tengo donde ir, yo sabré sobrevivir/y por siempre llevaré tus huellas en mi piel…

Zaira al terminar de cantar esta primera canción, recuerda lo que hacía en la secundaria al ver a sus ex compañeras de escuela que llegaron esa noche: “Cantando en la secundaria en todas las efemérides, en todos los bailables. ¡Mamá soy Paquito! –bromea. ¡Gracias por estar aquí! Este es un concierto privado”.

Zaira presenta la siguiente canción llamada “Cuando no me ves” de la siguiente manera: “Vamos a tocar esto que se llama ‘Cuando no me ves’, una canción para los niños en situación de calle y la poca visibilidad que les damos. Es doloroso ignorarlos”.

El tecladista, Mario Patrón, da la cuenta de entrada “Un, dos, tres”… y Zaira con una voz más blusera canta: Cuando no me ves/te miro en silencio/cuando no me ves/la noche me cubre de amor/cuando no me ves/de hambre no sufro, mas/cuando no me ves/mi cuerpo respira/cuando no me ves/no falta el calor de mi hogar/cuando no me ves/nos falta el amor/delira el corazón./Vago por la noches sintiendo la lluvia caer/porque sin los hombros/voy a perecer/ahogado en la drogas, fantasmas me vienen a ver…

Luego vendría el blues “Recupera en mi”, una canción en donde Zaira deja fluir su voz con unos agudos intensos, dolidos, casi desgarrados en la parte intermedia de la pieza, mientras el saxofón de Ram la acompaña sigilosamente para después, realizar un sugestivo solo.

Vendría una especie de funk llamado “Equivocadamente”, “una canción para los que amamos demasiado”, nos comentó Zaira, una pieza en donde el tecladista luce muy bien su virtuosismo de su mano izquierda al realizar los inquietos graves de la pieza. Al terminar nos dijo Zaira: “La verdad es que sí, yo disfruto mucho de tocar con poca gente, es bonito, es más cercano. Y gracias por estar aquí en esta tormenta de esta noche que si estuvo intensa. Un aplauso a la banda que está aquí conmigo”, dice señalando a sus músicos.

“El último habitante del planeta”, una especie de son cubano, sería la siguiente pieza. Zaira nos comentó con mucha ironía: “A propósito de que el ser humano se va a extinguir en los próximos ochenta años. ¡Qué bueno! ¡Ojalá que así sea! El agua, una manifestación de Dios, nos va a limpiar”. Y canta: El último habitante del planeta/contó el dinero y se tomó su tiempo/pensó gastarlo todo en un noche/¿para qué lo iba aguardar?…

Más tarde cantaría el bolero “¿Qué puede ser de mi?”, su sencillo “Nene”, la sabrosa canción “La cocina” con una rica letra de ingredientes alimenticios mexicanos; “Tumbalá”, tema que le da nombre a su primera producción discográfica, y que habla sobre la muerte, “para ese espacio infinito que es la muerte, que cura todo”, nos dijo contenta Zaira, letra basada en un poema de Jaime Sabines y que, musicalmente, es una rica mezcla de son y rap que explota en la voz de esta cantante.

Zaira Franco es un proyecto de gran profesionalismo, con una excelente voz, con temas que hablan de amor, pero al mismo tiempo de niños callejeros, de la muerte, de comida mexicana, que retoma poemas de Octavio Paz y Jaime Sabines, de la existencia humana y su desaparición; que mezcla jazz, son cubano, rap, blues con toques mexicanos. Escucharla en vivo, y más de manera “íntima”, es una verdadera delicia. En realidad, fue una gran tromba musical en el Centro Cultural Macario Matus. ¡Ufffff!. Aquí podrán escuchar su disco completo: https://www.zairafrancomusic.com/.

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