Lanzan carta contra la violencia a mujeres en medios de comunicación

LA REDACCIÓN. Para Mh Radio. Ciudad de México, 14 de febrero de 2020. En una amplia carta dirigida al público en general, Michelle Solano (escritora, cantactriz, editora, activista, música, teatrista, mamá), lanzó una carta contra la violencia a mujeres en medios de comunicación ante la filtración de fotografías del feminicidio a Ingrid Escamilla a manos de sus esposo Erick Francisco y publicadas en algunos medios, en un entorno de marchas y protestas que este viernes se realizaron en Palacio Nacional y medios como La Prensa, uno de los medios que publicó este material.

Aquí la carta original tomada de Facebook de Michelle Solano en la que invita a firmarla (https://www.facebook.com/laserenisimamich/posts/10157243835269107):

«Nosotras, mujeres autoconvocadas, nos reunimos a un diálogo que no se suscitó; una reunión que un representante de los medios de comunicación propició y a la que no acudió. Sin embargo, pese a esta ausencia, la reunión nos llevó a una serie de reflexiones respecto a los recientes acontecimientos y de los que queremos hacerlas partícipes:

«Para nadie es ya un secreto que el nivel de violencia contra las mujeres, en México y el mundo, es alarmante, y en este contexto es en el que ha acontecido el feminicidio de Ingrid Escamilla. Miles de mujeres nos hemos movilizado desde múltiples espacios para hacer visible nuestra indignación y clamar justicia para ella, para todas las víctimas de la violencia patriarcal y para todas las mujeres en general. Sin embargo, este suceso tan deleznable tiene un eje particular, que hasta ahora no había sido señalado tan puntualmente: el papel de los medios de comunicación.

«Pero no nos limitemos a señalar un “papel”, como quien pasivamente mira a la distancia. En esta, y en ya múltiples ocasiones, los medios de comunicación han sido partícipes de la violencia, tomando un papel activo dentro de ella. En el caso de Ingrid, se hace evidente su participación y la colaboración en su feminicidio. ¿Cómo podemos aseverar tan tajantemente que periódicos como La Prensa, Pásala y otros más, colaboraron activamente en el feminicidio de Ingrid?, sólo tenemos que mirarlo a la luz de la propia tipificación del delito.

«Una de las razones de la existencia de esta tipificación, es la necesidad de visibilizar las características de este tipo de crímenes: la violencia sexual, la tortura, la misoginia, las relaciones de parentesco o intimidad de los perpetradores con la víctima, y la exposición del cuerpo públicamente.

«Dicha exposición juega un papel fundamental en la pedagogía del miedo, es un mensaje implícito o explícito de aquello que le podría ocurrir a cualquiera de nosotras. Mostrar el resultado de la violencia feminicida, es vital. Dicho esto, debemos hacer énfasis entonces en que el cuerpo de las víctimas de feminicidio es cada vez más expuesto por dichos medios.
En el caso de Ingrid; gracias a que, derivado de una violación al debido proceso y a múltiples derechos de la víctima y de sus familiares, fueron filtradas fotografías de su cuerpo cercenado, los medios de comunicación expusieron dichas fotografías en sus primeras planas y el cuerpo de sus notas.

«El cuerpo de Ingrid se encontró en un espacio privado, pero gracias a la participación de los medios, este fue sobreexpuesto públicamente, llevando a cabo también la función de mandar un mensaje para todas nosotras.

«Pero no solamente vulneraron a la memoria de Ingrid y a su familia, además vulneraron el derecho de muchísimas mujeres como audiencia, al exponernos a las brutales imágenes, replicadas en cada puesto de periódicos, video, redes sociales, etc. Así, sin ninguna ética, filtro o consideración, expusieron a miles de mujeres a observar una imagen brutal del feminicidio. Violentándonos así, también a nosotras, una vez más.

«Concretamente fueron violados el artículo 6° fracción I y VIII de la Ley general de víctimas
I. Derecho al trato digno, entendiéndose como tal el ser atendidas con sensibilidad, con base en el respeto, la privacidad y la dignidad, a fin de evitar la revictimización;

«VIII. Derecho a la confidencialidad y secrecía de los procedimientos en los que interviene la víctima, que consiste en la protección de sus datos personales, por el cual las autoridades velarán por el resguardo de toda la información que detenten, con motivo de la participación de las víctimas en cualquier procedimiento.

«Y el Artículo 41 de Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia

«Art.41 Vigilar que los medios de comunicación no promuevan imágenes estereotipadas de mujeres y hombres, y eliminen patrones de conducta generadores de violencia.

«Los medios de comunicación deben hacerse responsables de su colaboración y de su violencia. Han de tomar acciones urgentes y contundentes al respecto. No solamente porque es su labor ética, sino porque en una dinámica de consumo han decidido violentar nuestra integridad, nuestra dignidad y nuestros derechos a cambio de capitalizar nuestro sufrimiento y recibir los réditos del morbo qué produce la violencia contra nosotras.

«Los medios de comunicación, que ya habían capitalizado el cuerpo de las mujeres cosificándolas como objetos sexuales de consumo, han encontrado nuevas formas de lucrar a costa de nuestra vida y nuestra dignidad. Uno de ellos es nuestro sufrimiento, que llena los contenidos con feminicidios, violaciones, acoso, etc. y que a pesar de que llena sus bolsillos, reflejo de la misoginia de nuestra sociedad que consume nuestra tragedia como espectáculo, ellos se niegan sistemáticamente a tomar postura, a nombrarse partícipes y a no hacerse responsables su participación.

«A ello hay que sumar ahora, la capitalización de nuestra rabia. Hemos llenado todos los titulares en cada manifestación; nuestra exigencia a una vida digna y a la justicia, la han convertido en un circo mediático con el que lucran libremente. Ridiculizándonos, difamándonos, confrontándonos con la opinión pública. Creando en el imaginario colectivo una imagen de las mujeres feministas violenta, visceral, destructiva, infantilizada, provocadora y desbordada, por decir lo menos.

«Y a pesar de ello, hemos sido nosotras quienes en cada ocasión demostramos la voluntad política de trabajar para el bien común. Somos quienes nos organizamos, proponemos, elaboramos, consensamos, y un sinfín de gestiones, que sin más, son tiradas por la borda una y otra vez.

«Es momento de que los medios de comunicación, sus líderes y colaboradores, se hagan responsables del lugar que han tomado en replicar y fomentar la violencia contra nosotras; pero sobre todo, que asuman el compromiso para erradicar todas esas prácticas que nos vulneran y violentan.

«Nosotras nos comprometemos a seguir señalándoselos, para que no olviden, que tienen una deuda pendiente con las mujeres, una deuda histórica. Deuda de la cual aún queda mucho daño por resarcir, donde el primer paso precisa necesariamente una disculpa pública, para comenzar a transitar en el camino que nos nombre sin violencia. Seguimos en pie de lucha, por la dignidad de todas, juntas exigimos el cambio.

«Firman: Nat Saxosa, Sandra López, Karen Salas, Michelle Solano, Colectiva Oleaje, Colectiva Artemisas Veterinarias, Layla Sánchez Kuri, Carmina Narro, Enid Negrete, Paloma Domínguez, Tisha Ugalde, Lauri Gómez, Verónica Musalem, Elizer Ixba, Patricia Couto, Cecilia Fragoso Reyes , Yasmín Rosales Muñoz, Natalia Carrillo Perea, Rocío Servín, Mayra Cebreros, Karina Cabrera, Zuadd Atala Ibáñez, Laura Oropeza Ramos, Luis R. Castrillón, Gabriela Retes, Paola Picazo, Mara Montes Margalli, Beatriz, González Durán, San Gayou, Graciela Ramírez Romero, Vanne Recio, Claudia Aguirre, Angélica Santa Olaya, Ixchel Mireles Rodríguez, Aurea Mayen, Marcela Cardoso, Mariana Villada Carbó, Cristina Alvarado Engfui». Y otras firmas más que se van uniendo. Carta a la cual nos suscribimos como medio: MUSICA HIBRIDA, MH RADIO, así como de manera personal y artístico: ORLANDO CANSECO y LOBO ESTEPARIO.

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