The Cavernarios: lo primitivo en el surf

ORLANDO CANSECO. Para MH RADIO. 30 de mayo de 2015. El reloj marcaba las 23:45 minutos del sábado por la noche. Así que salí rápidamente de La Herida para dirigirme al Xipe, dos foros que abren sus puertas a todo tipo de propuestas. El Xipe presentaba surf con cuantro bandas que ya tienen trayectoria en el género. Lo lamentable fue que no escuché más que a The Cavernarios, aunque pensándolo mejor, estuvo bien.

El lugar no estaba a reventar pero sí llegó bandita. La distancia entre el público y el grupo prácticamente no existe. Todos están de pie rodeando al grupo, lo que hace que haya una especie de intimidad instantánea entre The Cavernarios y sus escuchas. El grupo casi no habla, y si lo hizo era lo de menos, su música por sí sola dominaba el sistema nervioso: te dejabas ir primitivamente, sólo el instinto se echa a andar mientras Danny Lobo cantaba: «Uh!- Ah!- Uh!- Ah! ¡Órale ese!».

Estoy al frente y quedo junto a una chica y comenzamos a bailar. Otro más se le acerca por detrás y no sé si sea su amigo o su novio, pero el chico la separa sigilosamente de mi y quedo solo una vez más. La primera fila está llena. Varias chicas bailan con cerveza en mano. Entre canción y canción gritan y festejan. Yo me dedico a tomar algunas fotos.

The Cavernarios son serios. Casi no gesticulan. Hasta parecen concentrados, como si su tocada fuera un acto metódico y bien planeado. Son más serios que el desmadre que arma su público al oírlos. Omar se balancea sobre su cuerpo haciendo sonar su guitarra con riffs que a todos nos hacen bailar. Danny Lobo se desgañita al cantar. Casi no le entiendo pero no es culpa de él: «Esto viene en el último material que salió, un split con nuestros amigos Los Galerna. Esto es un tema de ellos. Se llama ‘¡Ah como pica esta arena!'».

También el grupo Los atascados están ahí, casi en primera línea, disfrutando de la música, babiendo y pasándosela bien. En ellos se abrazan. Una pareja de jóvenes que no conozco me piden una fotográfia. Va. La tomo. Ya están en la historia. Y la sesión termina. La colectividad contemporánea a sus hogares. Pero con The Cavernarios el progreso se olvida y no hacen más que sacarnos nuestra alma primitiva acorralada entre tantos avances tecnológicos. Viva la fiesta cavernaria con The Cavernarios: lo primitivo del surf.

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